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Dante Soy Yo

Una cierta renovación del imaginario y de comportamientos que desde finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX determinaron la producción artística, se vislumbra en las obras de algunos creadores de este comienzo del tercer milenio de nuestra era. Seguramente esta circunstancia en la que desde distintas zonas de la creación vemos aparecer signos de cambio, cual si desde el trasfondo del imaginario de cada quien y de todos se nos estuviera proponiendo refundar el mundo, ya sucedió en otro tiempo. 
Un cierto “medievalismo”, un entramado de alegorías y la activación de contenidos é:co-morales que siempre subyacen en la obra de arte; pudieran ser la oportunidad del particular encuentro entre Ricardo García y el Dante Alighieri. El infierno, el purgatorio y el paraíso se hacen plenos y determinantes de un capítulo como el renacimiento, desde ese fresco incomparable que es la Divina Comedia. La mejor definición del Juicio Final de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina es considerarlo “Dantesco”. 
Comprendido así, el Dante se nos aparece como el gran proveedor o la fuente inagotable que seguirá nutriendo a la creación en los tiempos que vendrán. Estos datos nos hacen pensar al arte y al trabajo creador en general como el sueño o el proyecto de la gran obra, esa que viene buscando su realización desde la ilusión y la selección de los medios más apropiados, hasta su concreción como intento supremo. Así hemos comprendido ese recorrido secuencial, la serie de pinturas y grabados que planteándose como una Obra Integral nos presenta Ricardo García. 
Conjugándose en nuestro artista, un magnífico oficio de dibujante, el conocimiento cabal de los medios de impresión y el dominio de programas virtuales para procesar los bocetos previos, tenemos como resultado una obra integral y actualizada en lo apariencial y en la manera en que nos ofrece sus contenidos. 
Como proyecto expositivo estas pinturas y grabados en su secuencia, nos proponen de antemano una disposición espacial y museográfica. Es un conjunto que en su recorrido nos sugiere campos de fuerza, pulsos y tensiones. Aun en su condición de piezas bidimensionales, la obra toda es un espacio al que estamos llamados a entrar. Puede tratarse de un ámbito, un ámbito alegóricamente infernal. Dadas las dimensiones de estas pinturas y estas gráficas, estaría planteado, como condición para el recorrido, un juego con el espacio entre ellas, que permita detenciones y reflexión a la manera en que podía suceder con los retablos y frescos del pasado. 
No se trata de la muestra de una serie de obras, se trata de una Obra Integral que se propone ambiental y envolvente, por las dimensiones de las piezas estamos seguros que ese estado se cumple. Pudiéramos entender, también, esta propuesta como un relato visual que nos retrotrae a estados contemplativos, tal como en el pasado se situó el ser humano frente a la pintura y al arte todo.
 La conjunción de gráfica y pintura es fundamental para la comprensión plena de la obra de Ricardo García, artista que en su oficio y preocupaciones temáticas evoca lo mejor de la creación de todos los tiempos. 
Zacarías García.

 

Lugar de Exhibición

Salas 5,6 y 7.

Dirección

Paseo Talavera con Calle Hernandez

Fecha

De Jueves, Mayo 18, 2017 hasta Martes, Julio 18, 2017

Horario

Lunes a Sabado: 9 am a 6 pm. Domingos de 9 am a 1 pm